Como a Fernando VII. Así se las ponen al alcalde cada vez que va a Teleroda. Esta vez macroentrevista, perpetrada a lo grande. Se suspenden informativos. Boinas fuera.
Y claro, el alcalde se aprovecha. Hace bien. Ahora lo que urge es que quien va a medir las fuerzas dentro de poco más de un mes se acoja al derecho de réplica y apelando a la torpemente balbuceada imparcialidad del medio, solicite ya mismo otro programa de dos horas para responder punto por punto.
Cuando decíamos, unas líneas más arriba, lo de la entrevista no estábamos sino utilizando un eufemismo. Aquello fue un alegato con palmero incluido. Todo vale para alimentar la locomotora electoral, hasta caer en el insulto y en la descalificación, porque convendrán ustedes que llamar mentirosa a la oposición es insultarla e instar a las esferas celestiales para que no permitan que el gobierno caiga en sus manos, es descalificarla.
Interminable la sucesión de aciertos. Los errores muy escasos y todos achacables a otras administraciones. Ni un solo reconocimiento de culpa, por estar encantado el alcalde lo está hasta con la fuente, vanguardista y perfectamente integrada en un paseo que, ya verán, va a ser la envidia de todos. ¿Pues no quedamos que a Ud tampoco le gustaba?. Se nos fue viniendo arriba progresivamente nuestro primer regidor y cuando casi rozaba el éxtasis, va y nos deja boquiabiertos con la cantidad de metros cuadrados de zonas verdes que tenemos. Casi más que de suelo urbano, qué barbaridad, y nosotros sin saberlo. Zonas verdes en el Polígono, en el Peri, por aquí, por allá, en el Arco del Término, detrás de la Iglesia, metros y metros para solaz y disfrute de los ciudadanos…, el pinar de Los Prietos, el de la Dehesica, vaya usted metiendo pinares que no nos salen las cuentas. Muchas, muchísimas zonas verdes. Y todas bien cuidadas, limpias, espléndidas. Y el otro asentía con su cabeza.
Si el aeropuerto no se hiciera habría que demandárselo al Ministerio de Fomento, si no está a tiempo la piscina cubierta, la culpa es de la Junta. Lo de la ampliación del Polígono, eso es del SEPES. Lo del aparcamiento subterráneo… No hombre, eso no, eso lo van ha hacer la semana que viene. Y van a dejar el Parque de la Cañada como los chorros del oro porque se acaban de dar cuenta de que está hecho un asco, al cabo de veinte años.
Encantados de haberse conocido. Es normal. Menos mal que están los ciudadanos para dar o quitar razones y los de La Roda son como las lechuzas del cuento: hablan poco pero se fijan mucho.