Que el Partido Popular tiene dos caras en La Roda es algo que no ha dejado de comentarse durante toda la campaña electoral. Pero lo que hasta ahora eran opiniones más o menos gratuitas, se han convertido en hechos fehacientes tras la celebración del Pleno Extraordinario sobre el caso Sol La Roda. Desde que se destapó el escándalo, ningún dirigente del PP ha apoyado públicamente al concejal acusado por unos promotores austriacos. Más bien al contrario. Gente como Constantino Berruga e incluso Sixto González han implorado que no se sacase más información del tema. Incluso, han vertido duras críticas en privado contra su compañero Daniel Parreño.
Pero cuando están las cámaras delante es otra historia. Los populares, y en especial algún dirigente como Constantino Berruga, se ponen la careta e interpretan un papel con el que sólo buscan confundir a los ciudadanos de La Roda. Durante el pleno han permitido que Daniel Parreño dijera verdades a medias, han gesticulado haciéndose cómplices de la dudosa actuación del concejal y han protagonizado escenas sencillamente lamentables.
Constantino Berruga es la cabeza visible de una farsa con la que el PP se presenta nuevamente a las elecciones. El todavía teniente alcalde es capaz de fingir y llorar cuando la situación lo requiere, de pedir por favor que no se informe sobre un tema y, posteriormente, de -utilizando una expresión coloquial- «dar la puñalada por la espalda». Berruga aseguró en privado que Daniel Parreño no había actuado correctamente. Berruga intentó influir en los contenidos de este medio de comuniación. Berruga se mostró convencido de que esto no había sido ninguna campaña de manipulación. Berruga, el mismo Berruga, luego asentía con la cabeza cuando su compañero intentaba justificarse.
El Pleno ha demostrado que el PP de La Roda, o al menos algunos de sus dirigentes, no van de frente con los ciudadanos. El PP de La Roda amenaza con querellas la libertad de expresión. Y el PP de La Roda trata de sostener, a toda costa, un poder que mantiene desde hace 20 años con dos caras que, sin duda, son sumamente peligrosas para todos los rodenses de bien.