La Roda C.F. disputa este sábado el partido más importante del año. CRÓNICA DE LA RODA muestra su apoyo al club rodense
Ahora sí. Ha llegado el momento. La Roda C.F. se ha plantado, por méritos propios, en la gran final de la promoción de ascenso a Segunda División B. Llegar hasta aquí no ha sido nada fácil. Con mucho esfuerzo, los rojillos han superado dos eliminatorias, las dos en la prórroga, lo que pone de manifiesto que la plantilla afronta esta recta final de temporada en un estado físico óptimo, fruto del buen trabajo realizado durante todo el año. Pero queda lo más difícil. Quedan 180 minutos en los que La Roda quiere darlo todo para estar el año que viene en la categoría de bronce del fútbol español. Como decía el presidente, Juan Francisco Toboso, al término del partido ante el Pozuelo, “la afición se ha ganado el derecho de conseguir una plaza en Segunda B”.
Sin duda, el papel que la marea rojilla está jugando en esta promoción de ascenso es decisivo. Parte del gol de Carlos Alfaro en Pozuelo hay que atribuírselo a los cientos de aficionados que no dejaron de animar a La Roda desde las gradas del Valle de las Cañas. Esos mismos aficionados que este sábado estarán con el equipo desde el minuto uno hasta que el árbitro pite el final para lograr un objetivo común: dejar encarrilada la eliminatoria.
Enfrente estará uno de los conjuntos más difíciles que quedaban en el bombo: el histórico San Fernando, que, antes de la refundación sufrida en el año 2009, disputó varias temporadas en Segunda y Segunda B. Ahora quieren volver… y en La Isla muchos dan por el hecho el ascenso antes de comenzar la eliminatoria. Sin duda, los gaditanos parten como favoritos: por historia, por presión y por tener a su favor el denominado “factor campo”, que tan bien han aprovechado en anteriores ocasiones (sus dos rivales en la promoción, el Jerez y el Loja, salieron goleados del Estadio Iberoamericano 2010).
Pero… ¿quién dijo miedo? Los rojillos afrontan el duelo final sabedores de que no lo tendrán nada fácil, ni en el campo ni fuera de él, por la presión que se espera el próximo fin de semana en el campo isleño, pero quieren plantar cara. La Roda, equipo al que muy pocos superan en niveles de ilusión, se ha mentalizado de que el sueño es posible, de que sólo queda un último empujón para escribir la página más brillante de la historia del deporte rey en la localidad. Dicen que la fe mueve montañas y el vestuario rodense cree en el ascenso. Los jugadores quieren demostrar sobre el terreno de juego que no son esa perita en dulce a la que el San Fernando podía morder sin dificultad. Y lo quieren demostrar desde que el árbitro decrete el inicio del partido de ida. Hay que lograr un buen resultado aquí y viajar a la ciudad andaluza con desparpajo, inteligencia y buen fútbol. Cualidades que los rojillos han demostrado que poseen.
Ahora toca soñar. Y pensar que, el año que viene, los rojillos jugarán, por primera vez en su historia, en la Segunda División B. Aunque, si no es posible, que nos quiten lo bailao. El tiempo demostrará que lo que está consiguiendo esta directiva, este cuerpo técnico, este equipo y esta afición es algo histórico.