- Reflexión tras la disputa de la última jornada de Segunda B
Lunes después de la Virgen. Romería exigua de romeros, temerosos todos de esta primavera interrupta, que nos trajo el frío de no sé dónde y los cielos nublados y feos. Ganas me dieron de llenar la bota de carajillo…
El sábado no fue mejor en lo meteorológico, la tarde entoldada y, por momentos negra, dejó a muchos aficionados en casa. Qué pena. El equipo se merecía una despedida más concurrida, no más sentida, porque los que estuvimos supimos reconocer con nuestros aplausos, antes, durante y al final, el tremendo mérito de este club modesto, que ha vuelto a escribir otra página espléndida en el libro del fútbol de los pobres. Porque ha sabido suplir con imaginación y mucho esfuerzo la carencia alarmante de fuentes de financiación, que aquí, no nos equivoquemos, el retorno de la inversión no es motivo suficiente para animar al que tiene y los directivos se tienen que partir la boca y dejar media vida en el intento, para terminar de cuadrar las cuentas y que cobre todo el mundo. Bien hecho, señores.
Y los futbolistas y los técnicos –los de ahora y los anteriores- han sabido manejar la nave y han tenido el aplomo y la gallardía suficientes como para entender una realidad de recursos limitados y no trasladar a los terrenos de juego las apreturas y los retrasos. Cuando se han vestido de corto han demostrado ser un gran equipo, pocos pero valientes y válidos todos. Y han mirado a los ojos a los de arriba y han puesto en su sitio a los de abajo. Regularidad, que se llama la figura. Con algún ratillo en el que nos invadió la zozobra, sin que al timonel le llegara a temblar el pulso, con los marineros aplicados y comprometidos en llevar la nave a un buen puerto.
Y al final de la singladura, el éxito. Con mayúsculas. Y el reconocimiento propio y ajeno. Lo del partido frente a los alevines béticos fue lo de menos. Para no dejar ningún poso de amargor, otra victoria plácida por intrascendente en lo esencial, pero que cuenta en la estadística y que permite al equipo mejorar los números de la temporada pasada.
Sería muy injusto personalizar el mérito. Todos han contribuido, desde Bocanegra a Alex, último goleador. Vaya nuestro reconocimiento más sincero a este grupo de futbolistas. Ojalá que a muchos, si no a todos, los volvamos a ver por aquí la temporada que viene. Tercera consecutiva en Segunda B. Ahí es nada.
Los de la capital se jugaban la vida –la deportiva, ya saben- frente a los otros aprendices sevillanos. La marimorena de combinaciones posibles hacía aconsejable una victoria y cuanto antes mejor. Por lo que pudiera ocurrir.
Y con esas nos pusimos delante del televisor a comernos las uñas por lo que veíamos y por lo que no. Que ya saben que nuestra tele regional es muy de todos y de vez en cuando nos llevaba a dar una vuelta por Cuenca y por Toledo, que allí también se juega al fútbol. Entre col y col, nos consumían los nervios, de manera que las madalenas y la cuerva de por la mañana, los frutos secos y los caracolillos del mediodía, los botellines, las habas con su pan y con su sal, se nos fueron haciendo nudo en el gargantón y pasamos la tarde que voy que vengo a ese sitio en el que realmente nos damos cuenta de lo iguales que somos todos. ¿Hemos marcado ya…?
Sufriendo hasta el final, que es nuestro sino desde hace mucho tiempo. Menos mal el penalti, menos mal Calle que volvió a acertar, menos mal Samu que la metió llorando y nos libró del ataque cardiaco. Así que nada, que al final fuimos terceros y como el comentario se ha retrasado, ya sabemos que nuestro rival en la primera eliminatoria es otro ilustre que tiene el culo pelao de arrastrarlo por esta categoría y un campo de primera división y una afición que lo va a llenar el domingo y muchas heridas que restañar. Casi nuestro hermano gemelo. Sí, el Real Oviedo que vió jugar a Prosinecki, a Jokanovic, a Bango, a Viti, a Marianín, es el equipo con el que las vamos a tener más que tiesas. Primero allí –que el señor nos pille confesados- y a la vuelta los esperamos en el Carlos Belmonte. Sinceramente hubiera preferido otro rival, pero ya saben ustedes esto…, esto es fútbol. Que me pongan la vacuna, por favor.