Buenas vibraciones

  • Reflexión sobre la victoria de La Roda CF y el empate del Albacete
25 enero 2016

El Amorebieta no era cualquier cosa. Venía y sigue cuarto en la clasificación y sus números este año son más que decentes. Ganarles estaba, por supuesto, dentro de lo posible, pero haber cedido algún punto no hubiera extrañado a nadie.

Ocurrió que La Roda C.F. volvió por donde solía últimamente y después de un partido serio, pleno de vigor e intensidad, se encontró –que no siempre sucede- con el premio a última hora, merced al acierto de Megías, vaya novedad, y de Alberto Oca, que agranda su figura cada semana, una tras otra. Debió ocurrir también, aunque en esto creemos bastante menos, que al equipo vasco se le aparecieron los fantasmas de aquella promoción que les ganamos en el Municipal.

Otra semana más, el equipo ha demostrado estar a la altura; somos el segundo equipo de la región, si miramos la clasificación, y nos merecemos, se lo merecen los chavales, la estabilidad económica de quien tiene todo el derecho de cobrar por su trabajo. Nos consta que la Directiva que preside Juan Francisco Toboso está haciendo lo que puede y más para resolver una papeleta sobrevenida y que no obedece a ningún desmán presupuestario. Los compromisos están para cumplirlos.

Empate del Alba

En el Carlos Belmonte no hay sitio para el regocijo. Si acaso, para unas migajillas de ilusión, pero algo es algo. Tal y como vimos al Albacete Balompié la semana pasada, lo de ayer es para estar un poquito más contentos. Era fácil.

La intensidad fundamentalmente y el juego combinativo de los que trajinan el medio campo, nos depararon un primer tiempo más que aceptable. La persistencia y la velocidad de Adriá Carmona por la izquierda y la recuperación de Portu en su ubicación más lógica, fueron fundamentales para el merecimiento del gol que no llegaba, unas veces por verdadera mala suerte y otras por la negación de quien vino con una vitola que no está luciendo, por mucho que se empeñe su entrenador. Hablamos de Jona, claro.

En el segundo tiempo se equilibraron las fuerzas a medida que le fueron faltando al referido Carmona. El Nástic tiró de la calidad de sus mejores hombres y demostró por qué está por allí arriba, de manera que primero un Emaná y después el otro, nos fueron tocando las narices hasta conseguir el sano propósito, para ellos, de igualar el gol de penaltito que había transformado nuestro delantero centro, el criticado Jona.

Nos volvimos a casa un poquito más tranquilos, porque pensamos que si estos futbolistas son capaces de repetir lo que hicieron ayer, el brío fundamentalmente, van a terminar por dar la razón a su entrenador, que repite con machaconería que el equipo terminará por coger la buena racha. Cuando eso llegue, no vamos a tener ningún problema en alegrarnos. Ninguno.