Enfadado

  • Desde que en el Crónica publicaron la noticia de que los pinos de la avenida Juan García y González estaban levantando el asfalto, los árboles de la avenida tenían los días contados
02 febrero 2016

Enfadado, muy enfadado estoy con mis jefes del Crónica, y no es más para menos. Y es que se veía venir. Yo entiendo que se tengan que dar todas las noticias que acontecen en el pueblo, las buenas, las malas y las regulares, todas, pero hay algunas que es mejor callárselas porque luego las consecuencias pueden ser catastróficas.

Podrían haberla endulzado un poquito, esconderla al final de la página, pero no, en lo más alto, para que todo el mundo la viera. Y con fotitos, demostrando gráficamente con las instantáneas remitidas por un lector lo relatado en el artículo. ¿Pero es que no sabéis que se lo estabais dejando en bandeja, que les regalabais la excusa perfecta?

Y llegó lo que tenía que llegar. Porque desde que en el Crónica publicaron la noticia de que los pinos de la avenida Juan García y González estaban levantando el asfalto, deteriorando el firme, amenazando la seguridad vial, los árboles de la avenida tenían los días contados. Habían quedado señalados, condenados, heridos de muerte. Nuestro querido ayuntamiento ha tenido la feliz idea de talarlos. RIP.

Muchos se vanaglorian de ir siempre con la verdad por delante, que son trasparentes, que al pan, pan y al vino, vino, pero esto es muy peligroso. Si todos fuéramos por la calle contando las verdades del barquero esto sería un sin vivir; si les soltáramos a la cara a algunos lo que realmente pensamos de ellos seguro que nos rehuirían o nos correrían a palos. Las mentiras piadosas son a veces la mejor solución.

A mí, por ejemplo, los recién nacidos nunca me han parecido hermosos, por eso tiemblo siempre que se me acercan los orgullosos padres a mostrarme su tierno retoño, sobre todo cuando me indican hinchados lo mucho que se parecen a ellos. A que es hermoso, a que se parece a mí, me inquiere uno de los padres; sí, sí, la verdad es que ha tenido esa mala suerte, tiene tu misma nariz, más fea imposible, nada proporcionada con el resto de la cara, y por no hablar de las orejas, te supera con creces. Pues no, no sería de recibo. Es mejor endulzar la realidad hablándole de la buena armonía de la nariz con el conjunto del rostro, de lo práctico de tener unos pabellones auditivos superiores a la media.

Por eso protesto por la poca delicadeza del Crónica a la hora de afrontar la noticia, protesto por su irresponsabilidad, pues si no levantan la liebre, igual al ayuntamiento no se le ocurre el magnicidio. Con lo fácil que es suavizar las cosas: haber comentado que los baches eran insignificantes, que todo se solucionaba aminorando la velocidad en esos escuetos tramos, que pudiera no ser por los pinos, más bien por algún problema propio del asfalto, haber enmascarado la verdad. Al culpar a las raíces condenaron al pino a una muerte segura.

Menos mal que ahora ha salido en defensa de los sentenciados y espigados árboles una recién creada Asociación Protectora de Plantas y Animales de La Roda, de nombre TULA. Por lo visto han encargado un informe independiente sobre el estado de los pinos. Igual si esta asociación se hubiera creado años antes La Roda sería ahora más frondosa y no tan despejada.

Expectante estoy porque ¿y si el informe imparcial asegura que el arboricidio no es necesario? ¿Seguirá nuestro consistorio fabricando leña? Al ayuntamiento parece ser que le va a tocar jugar a la TULA. Va a ser un alegre divertimento. Como decíamos de niños: tú la llevas.